Tu cerebro recuerda melodías mucho mejor que listas de vocabulario. Singua convierte canciones en lecciones: cantas, te escuchamos, y te decimos exactamente qué palabra has pronunciado mal — mientras entiendes cada palabra que sale de tu boca.
Cada vuelta al bucle deja una huella más profunda: melodía, significado, músculo y contexto real.
No es una ocurrencia bonita: la música sostiene la prosodia, alarga las vocales y encadena las palabras igual que lo hace un hablante nativo.
El accesorio que saca el idioma de la pantalla. Traduce conversaciones reales en tu oído y, al mismo tiempo, detecta los fonemas que se te resisten y los devuelve a tus canciones del día siguiente.
El prototipo es totalmente funcional y gratuito: los planes muestran cómo se monetizaría en producción.
Sin registro, sin instalación, sin enviar tu voz a ningún servidor. Todo ocurre dentro de tu navegador.